|
Francamente no me lo creía cuando vinieron
Riendo
sus rostros, sus labios diciendo:
Amor
es lo que sentimos, y amor es lo que queremos.
No te
pongas triste madre, y llénate de contento.
Cuando
yo la conocí, mi corazón estaba latiendo.
Intenté quedarme allí, pero no se detenía el tiempo.
Suspiré e inhalé aire, y entre-busqué su mirada.
Cuando
observé que así no conseguía nada,
Oré a
Dios, que a su casa me encaminara.

Justo
aquella noche, soñé que con ella estaba
Oliendo su perfume y acariciando mi espalda,
Sintiendo en mi propia carne, como escalofríos
Entonces
comprendí, que había "perdío los sentios".

Y a
ella por lo visto, otro tanto sucedía:

Madre
he visto a un hombre, con la mirada perdida,
Absorbiendo con su aliento, el aire que yo exhalaba.
Rodeando con sus ojos un ambiente que de por vida
Irremediablemente sabría que yo no escapaba.
Amor
siento madre, "¡que sabrás tú mi niña!"

Justo
aquella noche, soñé que con él estaba
Oliendo mi perfume y acariciando mi espalda.
Sintiendo en mi propia carne, como escalofríos.
Entonces comprendí, que había "perdío los sentios".

Este
poema es de la escritora
Mercedes
Piqueras Mateo
muchas gracias por este honor |