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La excursión se inicia a partir
de Deià, por la carretera que va a a Sóller (C-710 Pollensa-Andratx),
aproximadamente a 1,5 Km. de Deià, pasado el punto kilométrico 60,300 y
después de dejar a mano derecha el camino que conduce a Ca l'Abat, unos 25
pasos antes de llegar al punto de Hectómetro 200, existe un camino
escalonado, debidamente señalizado con un letrero de "GR", justo al lado
de una casa nombrada como "Roquissar".
Pronto nos encontramos con un camino asfaltado que transcurre entre
chalets en sentido ascendente, provinente de la carretera. Debemos
seguirlo unos metros, teniendo en cuenta que el camino se bifurca un poco
más arriba, cerca de un chalet que tiene en la puerta de acceso rotulado
el nombre de "Can Pedro". Es en este punto que la señalización de "GR" nos
indica que debemos seguir hacía la izquierda. Así como, también después de
otra subida en zig-zag, por el camino asfaltado, delante de otro chalet
sin nombre en la puerta, pero que según parece se llama "Can Rosell" está
la indicación del "GR", que nos indica que debemos coger un camino hacía
la izquierda, sin asfaltar, el cual se trata, ya definitivamente, del "Camí
de Castelló".
En ligera ascensión entre
pinos y olivos, pronto se nos presenta una buena panorámica desde la cual
se divisa Llucalcari hacía abajo, y al ampliar la visión, la cala de Deià
la "Pedrissa" y los "Codols Blancs". Al continuar por el camino, por
encima de la vertical de Llucalcari, descubrimos una roca al lado del
camino con una extraña endidura en forma de pica de agua. Un poco más
adelante, nos encontramos con una de las primeras actuaciones de la "Escola
de Margers": Un gran peñasco se había desprendido y había destrozado gran
parte del "marge" que servía de soporte del camino, el cual han rehecho,
justo cuando nos encontramos con una casa moderna, y donde aun se pueden
ver los restos del gran peñasco, a banda y banda de camino.
Después de otro rato de
marcha, nos encontramos a la derecha con una escalera empedrada que
asciende hacía unas pequeñas casas de recogedores de aceitunas y de "roters",
como la de "Can Toni Boi", casi en ruinas, pero que hemos observado que
está siendo reconstruida actualmente, quizás por la "Escola", aunque no
hemos podido confirmar este punto. A partir de este punto, después de
dejar esta escalera empedrada atrás, el camino sigue por el lado de "marjades",
en las que se observan las siguientes características: Las escaleras que
se utilizan para acceder a las "marjades" superiores; las fileras de "braó",
que se destacan por ser una fila de piedras más grandes y dispuestas
verticalmente, en línea más regular y que sirven para evitar los posibles
desmoronamientos de las paredes, ofreciendo una estabilidad y resistencia
capaces de parar los deslizamientos.
A los pocos minutos, después
de dejar una pequeña casa a nuestra izquierda, llegamos a "Son Coll". La
primera sorpresa es una serie de esculturas modernas que encontramos en
medio del campo, al lado del camino, suponemos de algún escultor moderno
que tiene allí su lugar de trabajo. La siguiente sorpresa es encontrarnos
un tablón de madera con letras a fuego indicando que nos encontramos ante
la "Posada del Rei Jaume I segle XIII", aunque debajo hay un cartel que
indica que se trata de una propiedad privada y tiene prohibido el paso. Al
parecer este casal fue construido realmente en el siglo XIII, y restaurado
en diversas ocasiones, aunque a partir del siglo XIX fue objeto de algunas
divisiones de propiedad y actualmente configura un pequeño núcleo de casas
de distintos propietarios, entre las cuales podemos citar "Ca l'amo Joan"
y el "Celler de Son Coll". La parte más antigua seguramente corresponde a
la última que se observa en el trayecto, situada al nordeste, lugar en la
que existe un patio abierto hacia el camino y varios portales, uno de arco
semicircular y otro de arco escarzano. Aun conserva la almazara o "tafona"
de viga.
Desde Son Coll, el camino desciende ligeramente,
ofreciéndonos una preciosa vista de la cala de "Es Colomer", hasta llegar
a una pequeña desviación a la izquierda, la cual tras un corto descenso
nos lleva hasta la "Font de ses Mentides". Regresando de la fuente, nos
encontramos una vez más el indicativo del camino "GR".
Siguiendo por el camino de Castelló, a los pocos metros nos encontramos
con la pista asfaltada, la cual debemos atravesar y continuar en dirección
a la finca de "Can Miquelet", siguiendo un cartel algo más rudimentario
que hay en la pared de piedra. A unos pocos metros, a mano izquierda
divisamos otra finca enorme.
El camino sigue, pasando por delante de esta finca y
la de "Can Miquelet", y en discreta subida, rodeados de pinos, encinas y
olivos, divisamos algún "Rotllo de Sitja".
Una vez alcanzamos el término municipal de Sóller, se llega a una zona de
altas peñas que se alzan a la derecha del camino, a menudo, recubiertas de
hiedra. El camino primero efectúa un descenso para, a continuación volver
a ascender de forma escalonada, para poder franquear el desnivel producido
por dichas peñas. Es en este punto donde se sitúa el paso más elevado de
la excursión (270 m.) Es obligatorio efectuar una parada para contemplar
el paisaje alcanzado. Mirando en dirección a Deià, se puede ver, abajo, "Sa
Casa Nova", con su torre fortificada y una buena situación en la vertiente
de la montaña, así como una magnífica panorámica de la costa.
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Siguiendo adelante, a los pocos metros nos encontramos
con una barrera que nos permite acceder al "Olivar de Ca'n Prohom", al
lado de una pared con algunos tramos desmoronados, lo cual nos indica que
la "Escola de Margers" aun no ha actuado por aquí. Si paseamos por entre
los olivos, podemos encontrarnos con algún antiguo "porxo de recollidores"
y, según indica en su libro Gaspar Valero, andando en dirección al mar
podríamos encontrarnos con un mirador con panorámica sobre el mar con unos
"pedrissos" y una mesa de piedra, aunque esto no supimos encontrarlo. Con
lo que si nos encontramos es con un precioso caballo blanco, el cual nos
olvidamos de fotografiar. También nos encontramos con las primeras flores
blancas de olivo. Al llegar al final del
Olivar, nos encontramos con una "Era de batre", en un punto alto, tal y
como era preceptivo. Se trata de un a era de grandes dimensiones,
alrededor de la cual rodea el camino que proviene del olivar y desciende
hacía "Ca'n Prohom", siguiendo el cual se puede apreciar perfectamente el
"marge" construido para evitar el desnivel. Al lado de la era hay un "bassal"
de piedra.
Desde la misma era se puede contemplar una
maravillosa vista panorámica en dirección al noroeste que nos presenta, de
izquierda a derecha: el "puig de Baltix", la montaña de "Montcaire", el "puig
de la Bassa" y, más a la derecha, la cima del "Puig Major". Asimismo
también se divisa el pino alto que corono la colina de enfrente y que es
conocido como "el Pi de l'Ensaimada".
Desde la era a las cases de "Ca'n Prohom" y "Ca'n
Mico" hay escasamente unos doscientos metros, ya por camino de carro y
bajando. Podemos optar por dar la vuelta a la era o por bajar por la "dressera"
que baja por el lado de la pared donde señala el letrero del "GR". |
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Al llegar a "Ca'n Prohom", parece que termine el camino
y es porqué hay que abrir la puerta de hierro que da acceso a la propiedad
y atravesarla.
La casa, también dividida en varios propietarios,
nos ofrece la posibilidad de tomar un refrigerio o comer, pues la primera
parte que nos encontramos hace de restaurante. Desde su patio, se puede
observar el "Pi de l'Ensaimada", con sus "marges" y algunas colmenas, así
como al volver la vista hacía la parte de Sóller, se puede ver, entre los
árboles, la Ermita de Castelló.
El "Camí de Castelló", continúa bajando por el otro lado de "Ca'n Prohom",
hasta llegar a la Ermita de Castelló, punto donde termina y empezaría el "Camí
del Rost" que nos llevaría en descenso hasta Sóller.
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